La primera vez que uno consigue una subvención se pone muy contento. Es como la primera prueba que no eres el único que cree en el proyecto. En realidad es sencillo. Uno empieza a moverse para hacer el papeleo de la subvención cuando generalmente no ha comenzado la actividad y tiene tiempo para malgastarlo en sellar documentos que, a juzgar por la importancia que le da más de uno, deben ser más importantes que los 7 sellos de fátima.
Entonces llega la realidad. Comienzas con tu trabajo de colocarte en el mercado y descubres que has tirado 3 semanas de papeleo a la basura por un par de míseros euros que tienes que justificar de antemano cuando no tienes una idea clara de en qué vas a emplearlos.
Sí sabes en que planeabas emplearlos, pero al iniciar la actividad es cuando ves realmente cuales son tus necesidades y en general no tienen nada que ver ni con tus previsiones ni con el objeto de la subvención.
La mayor parte de gastos en un nuevo negocio en la zona de Cádiz es para cosas improductivas. En Cádiz no hay ni infraestructura ni capital para que el común de los gaditanos monte empresas manufactureras. En Cádiz se pueden montar sólo empresas del sector servicios. Para emplear subvenciones en el objetivo favorito de las administraciones, esto es maquinaria, solo queda esperar que un inversor venga de fuera para darle su buen maletín para pagar nominas y regalarle terrenos para que los parados de postín, esos que tradicionalmente han trabajado para el sector público-paternalista sigan trabajando, a poder ser, poco y si es con sueldos inflados por subvenciones mejor que mejor.
En Cádiz a todos no duele Astilleros, CASA o Tabacalera pero es justo reconocer que una vez se agotaron los sablazos a título personal, laboral o sindical a empresas públicas condescendientes lo que queda es buscarse la vida. En teoría, ya que en la práctica ahí están los políticos para apuntarse un tanto con ese colectivo de natural victimista que se podría denominar, el obrero burgués.
La solución, la palabra mágica del manual del politico oportunista de barrio es Inversión. Esto es paradógico, paradigmático y paraquesenoscaigalacaradevérgüenza, esdrújulo todo ello. La inoperáncia de la sociedad para buscarse las papas lleva a dejarnos llevar por episodios de populismo económico demostrando por activa y por pasiva que en Cádiz no hay cojones, lo único que hay son terrenos que regalar y subsidios camuflados de subvenciones a la contratación. Esto es así porque el fin politico de las subvenciones no es crear empleo sino crear dependencia y porque la administración que articula las subvenciones no quiere proyectos, quiere que venga un tio con un saco de billetes. Dicho en román paladino, para Cádiz no se buscan empresas à la Google, se buscan empresas à la Rilco. No quieren ideas originales y viables, quieren ideas pa fardar y ponerse un traje de chaqueta maqueao en una rueda de prensa rodeado de señores sin oficio conocido.
Es normal, uno luce mucho mas al lado de un Jamesbond que al lado de dos informaticos con un pingüino en la camiseta.
Se reparte dinero, instalaciones y terrenos a esos prohombres de la gran puñeta que a la menor de cambio te pegan el cerrojazo cuando las subvenciones por contratación ya no justifican el mantenimiento de la plantilla. Y vuelta a empezar, y otro regreso del politico salvador de la clase obrera al rescate. Son ya muchos planes de reindustrialización, muchas ZUR, mucho cachondeito. Les funciona de categoría eso si. Cada 8 o 10 años nos compran así los votos usando nuestro propio dinero. Una bicoca, oiga.
¿Pero luego a los autóctonos que quieren iniciar su negocio en Cádiz que les queda?
Tome usted, 3000 euros, se me compra un ordenador, una impresora y a juí. Esa es la realidad. Si no tienes dinero nadie te va a dar ni los buenos dias. Y el tema es que ese es el menor de los problemas de un emprendedor del arroyo.
Los 3000 euros sinceramente, yo creo que se los podian meter por los huevos. No puedes comprar parte de un coche, no compensa justificarlo con facturas de suministros, o el potosí de la seguridad social de un empleado. Tampoco es para activos inmuebles, pa pillarte un lavaero o alquilarte una cobachita donde meterte. Los 3000 euros son para… yo que se, pa muebles, pa poner un cartel, …en definitiva, lo que para una empresa de servicios viene siendo para gastartelo en carajotadas. Dado que hay que responder con facturas y/o con una inversión similar por ese dinero el resultado es que te lo dan y lo justificas con los recibos de tu tia en el ikea y la comunión de tu sobrino.
La grasia de Cádiz, que se enorgullecería mucha gente en comentar (glup, perdón, una arcada). Si, lo que tu quieras pero eso a nivel empresarial son limosnas y está delatando un problema. Las subvenciones están mal orientadas, mal administradas y mal repartidas. Podemos seguir fardando de “grasia de Cádiz” (glup) o ponerle el cascabel al gato y hacer las cosas bien hechas.
Yo pa mi, creo que este tema no interesa que se arregle. Políticamente es mucho mejor repartir muchas mijitas que coger un proyecto posicionarlo para que pueda andar solo y crear empleo. Aqui puede venir un anarcoliberal y poner el grito en el cielo. Me da igual. En cualquier caso suelen ser gente que aparte de hablar saben inventar más bien pocas cosas y me explico.
En las empresas de hoy se fabrica poco y se crea mucho. Para que una empresa tenga cierto recorrido necesita de un cerebro detrás que desarrolle la idea, conceptual y/o tecnológicamente. Esto requiere de gente un know-how, con saber hacer, gente puesta en el tema. Y ahí esta el tema. Un experto en queso y aceitunas no tiene ninguna garantía que se pone a hacer queso en aceite y se hincha de coger billetes. Da igual que su producto sea el mejor del mercado, eso es solo parte de la formula para que la empresa le funcione. “Perico Quesos en aceite” necesita una buena administración, necesita control de producción, gestión de suministros, gestión comercial y una chispita de suerte. Si nuestro Perico solo sabe de quesos y de aceite se caerá con todo el equipo si o si.
Perico necesita tutoria, seguimiento, y dinero. Por ese orden. Perico es un tio muy preparado en su sector pero que ese proyecto salga bien necesita del apoyo de gente con experiencia en llevar negocios. Por si se le ha pasado a alguien repito esa frasecilla, _experiencia en llevar negocios_. No se puede arreglar las cosas a base de talonario. No se pueden despachar tutorias de empresa con una guia para rellenar el IVA. Y no se puede ir dando dinero a la gente por la cara.
Hay que exigir que el que quiera una subvención se moje el culo y ponga su dinero ahí.
Hay que exigir que el que quiera una oficina en un vivero pague aunque sea un precio simbólico.
Pero también hay que entender que llevar una empresa no es como una economía domestica y necesita de gente cualificada con hechos, no con papeles, que le enseñen a uno a ver oportunidades, organizarse al menos durante el primer año que uno está más perdido.
Subvención es una palabra que ha sido corrompida por el mal uso de la partida de la que sale. El concepto de subvención debería redirigirse hacía el de inversión pública, en el sentido que como administración se deberían conceder subvenciones en cantidad suficiente a proyectos que te garanticen que van a generar riqueza y mantener un recorrido a más largo plazo. La subvencíon no es un dinero que se te regala porque eres un quijote de la bahía ni porque seas muy listo o por tu grasia de Cádiz (glup). La subvención es una partida de dinero que la administración debe invertir para poder recuperarla en mejoras socieconómicas en plazo razonable.
Ir repartiendo subvenciones tal que así como se viene haciendo hasta ahora es un solamente un despilfarro.